Las peluquerías trabajan a destajo para peinar a las falleras

Las peluquerías trabajan a destajo para peinar a las falleras


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C. Fernández -  Un moño con la raya en medio o los tradicionales tres moños y sus tres rayas. Novedad, frente a tradición, comodidad por encima del sufrimiento. Este año son más las falleras que desfilan con un solo moño, una moda que se está extendiendo cada vez más y aunque las peluqueras  son reacias aseguran que las clientas mandan. «Nosotros siempre explicamos que la tradición se debe mantener tal y como es y no podemos variar, pero si las clientas insisten no podemos hacer otra cosa. Ellas son las que pagan», afirmaba María José, responsable de la peluquería Mery, en Erudito Orellana, mientras trabajaba.

Las falleras saben lo duro que es soportar los ganchos y los aderezos, sobre todo en los moños laterales, los denominados rodetes, un suplicio y una «tortura» que desespera a jóvenes y mayores.
Por eso, en los últimos años se está imponiendo un sólo moño y con la raya al lado y una onda caída hacia otro lado. Aunque para las profesionales es prácticamente un sacrilegio y una ofensa a la tradición valenciana, han comenzado a peinar de esta forma porque las clientas se lo piden cada vez más.

Lo habitual es que las falleras se reserven el día de la Ofrenda para llevar los tres moños y el resto de días y para los actos habituales sólo  se dejan el moño central y con la raya en medio. Para los puristas es  inconcebible y un atentado a las tradiciones. Sin embargo, otros peluqueros mantienen que no pasa nada con innovar y alternar estos dos estilos tan distintos. Las peluquerías no paran estos días de peinar. Las clientes comenzaron a reservar hora hace ya dos meses.
Quien se haya despistado y no ha pedido turno tendrá difícil encontrar un hueco en alguna de las peluquerías dedicadas a este arte. Todas trabajarán al máximo durante dos días. «Cada día peinaremos entre 25 y 30 personas y casi sin descansar. Lo curioso es que las niñas se suelen portar mucho mejor que las mayores, no se quejan y son mucho más agradecidas», explicaron desde un céntrico establecimiento.

Entre 25 y 40 euros cuesta un peinado de fallera, aunque en Internet hay moños cosidos que superan los 100 euros y que se ofertan con anuncios por palabras y se venden al mejor postor. «Nosotras también nos encargamos en coser los moños que nos traen y así pueden quitárselos para dormir y estar más cómodas», afirmaba ayer una peluquera.
A lo largo del día todas las falleras confiaron su pelo a las profesionales, que año tras año tienen más clientes. «El boca a boca es lo mejor y como lo tenemos todo organizado y tardamos una media hora en peinarlas acuden contentas porque no  tienen que esperar horas y horas», comenta otra de las peluqueras de Erudito Orellana mientras   peina a una fallera de apenas cinco años que se miraba contenta en el espejo al encontrarse muy guapa.

«Aquí viene muy bien decir eso de que para presumir hay que sufrir porque nos pasamos horas con los moños y son bastante molestos», apuntó una de las clientes antes de salir del local.

Los turistas se sorprenden año tras año de los trajes y de los peinados que lucen en las Fallas ajenos a los cambios de moda. Sin duda, una parte esencial de la fiesta a pesar de las complicaciones.

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