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Barberá marca la tendencia fallera

INDUMENTARIA

Barberá marca la tendencia fallera

Varias indumentaristas sugieren que se revisen también los excesos de bordados en las manteletas, los escotes, las bandas y peinetas

29.11.2011 -
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Cada vez que se aproximan las Fallas o se entregan las telas de valenciana a las falleras mayores de Valencia o sus cortes de honor sale a debate el tema del excesivo vuelo de las faldas, de la rigidez del traje y del antiestético efecto de acampanamiento que producen ciertos complementos. Ya en las Fallas de 2011 la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, indicó que durante la Ofrenda había comprobado cómo muchas niñas no podían casi ni andar por el desmesurado ahuecamiento de la falda y que sentarse era misión imposible, por los aros que portaban y que había que buscar una solución.

Esta semana Barberá ha anunciado que va a poner fin a este problema con el objetivo de respetar el rigor histórico de la indumentaria valenciana. Barberá está decidida a marcar la tendencia fallera. «Queremos tener rigor histórico con la indumentaria de las falleras mayores de Valencia y sus cortes de honor. No vamos a imponer nada a nadie, pero vamos a marcar una tendencia que luego nos gustaría que siguiera el mundo fallero», indicó.

La alcaldesa aseguró que ya ha consensuado las directrices con los concejales de Cultura y de Fiestas, Mayrén Beneyto y Francisco Lledó respectivamente, y con los indumentaristas Enrique Marzal y Cosas Cucas, que son los que vestirán a la corte mayor e infantil.

En una visita a la tienda de Enrique Marzal, en la calle Pinzón 6, el indumentarista explica que ya están haciendo las pruebas de los segundos trajes de la corte de Sandra Muñoz. «Este año hemos encargado a un proveedor las enaguas de tul como antiguamente se llevaban, con pequeños volantes y no hay ni más tela ni aros. Se ha hecho adrede para ellas», comenta Marzal. Además, recuerda que el año pasado ya decidió quitar los aros de la corte infantil de Carmen Monzonís el día de la presentación «porque en los ensayos, las niñas se sentaban en las sillas y se levantaba la falda». En Cosas Cucas también han pedido este diseño para que las niñas de la corte infantil luzcan el traje igual de bien que las mayores.

Marzal muestra para LAS PROVINCIAS la diferencia entre un traje muy ahuecado y otro, el que llevará la corte este año con el vuelo más adecuado. El que aparece en la parte derecha de la imagen lleva alzador o ahuecador. «Son unos modelos que descienden de los antiguos miriñaques que servían para redondear las faldas de los trajes cortesanos, por ejemplo, en la época de Sisí Emperatriz. En aquella época llevaban aros desde la cintura y, en definición, hasta el bajo de la falda, pero ahora los han adaptado con aros de plástico y no suelen ser prácticos», comenta. Este sistema lo está empleando Marzal para confeccionar un traje cortesano que se utilizará en una representación del Palau de les Arts Reina Sofía «y para ese tipo de indumentaria sí viene perfecto», añade.

El traje que figura a la izquierda en el gráfico ya lleva las enaguas encargadas este año para las cortes de honor. «Permite una mayor movilidad de la falda y no queda acampanado», explica.

Otra de las sugerencias que ha hecho la alcaldesa es que no haya excesivos frunces de tela en las cinturas para que no se pierdan los perfiles de niñas y mayores. «Yo también soy partidario de esta medida porque si se abultan demasiado las cinturas parece que el talle del cuerpo es más corto», según Marzal.

Temas pendientes

Son muchos los indumentaristas que aprueban la medida de devolver el rigor histórico a los trajes de valenciana. «Estoy absolutamente de acuerdo. Estos años se están viendo vuelos exagerados y van muy huecas», indica Victoria Liceras. Además, apunta que hay otras tendencias que ve en la calle y no le gustan. «Hacen las faldas muy largas y no se ve el calzado. A las manteletas les ponen bordados excesivos y los pañuelos los hacen cada vez más pequeños. Tampoco me parece bien que las peinetas sean cada vez más bajitas. Hay casos en los que ni se ven. Y el peinado también tendría que revisarse», añade Liceras.

La indumentarista Carmen Asins, de Les Barraques, también explica que no le gustan las faldas excesivamente huecas. «De hecho yo he diseñado una enagua que en la parte de arriba no lleva volantes, con el frunce de la cintura ya tiene suficiente volumen. Es a partir de la cadera donde sale la tela almidonada y el tul. Imita al volumen que daban las mujeres antiguas, cuando en casa se confeccionaban la ropa interior con sábanas que almidonaban y también se cosían enaguas con bordados». Asins añade que hoy día «las mujeres trabajan y se van a lo práctico, por eso hemos hecho un modelo que da cierto volumen, pero que no resta movilidad».

Asins propone que ya que la alcaldesa «se ha puesto a corregir el vuelo y el volumen de las faldas, que entre también en otros aspectos, como la falta de rigor de algunos trajes del siglo XVIII, ya que algunas modistas cosen en casa y se inventan muchos acabados». También opina que en los trajes con manga de farol del siglo XIX, «que eran los que llevaban en verano, las mujeres no llevaban cintas en los escotes y últimamente recargan mucho las manteletas. Y tampoco veo bien que se sigan llevando bandas, porque tapan toda la gracia del traje de valenciana. Si los hombres se quitaron los antiestéticos fajines, por qué no quitar las bandas y simplemente identificarse con las insignias».

En l'Agulla d'Or, Irene Caña también aplaude que se eviten los excesos de volumen «porque parecen campanas. Nosotros ponemos un modelo que sólo lleva aro en la parte de abajo y así la falda tiene vuelo natural». Irene detalla que no ve bien «que haya gente que acuda a la Ofrenda con manga de farol, tienen que llevarla larga».
Para Amparo Fabra el problema se ha producido porque «otros años las cortes infantiles llevaban exceso de vuelo, pero yo pienso que la mujer no debe ir ni muy hueca, ni con la falda lacia como en la década de los 70. A mí si me gusta el ahuecador, pero tiene que hacerse personalizado y conforme la altura de la persona.

 

Opino que las mujeres no pueden ir como antiguamente que llevaban camisola, brial, refajo y enaguas con encaje. Antes portaban muchas telas. O como las mujeres nobles, que iban hasta con miriñaques, pero tampoco pueden ir lacias o con faldas tipo tubo».

Falleras mayores de Valencia de varias épocas aplauden las medidas adoptadas por la alcaldesa. «En mi año las faldas eran menos huecas y por eso tenían más movimiento. Además, se daba más forma a la cintura. Quizá antes la falda fuera demasiado lánguida, pero es que ahora en la calle se ven demasiado huecas», según Marta Querol, fallera mayor de Valencia de 1988.

Vanessa Lerma, fallera mayor de Valencia de 2003, explica que está de acuerdo con la medida de evitar que vayan tan huecas y con tanta tela. «Si frunces y pones más tela en la cintura el traje es menos cómodo. En mi época las faldas no eran tan largas y podías lucir los zapatos».

Lola Flor, fallera mayor de Valencia de 2000, apuesta por volver a lo tradicional. «No se puede ir como hace muchos años sin casi vuelo, pero tampoco pueden parecer globos. Estaría bien en su justa medida, que puedan ir cómodas y sentarse con la tranquilidad de que no se va a subir la falda. Me gusta el vuelo natural».
Lola Flor detalla que ella es de las que todavía viste con «camisola con puntilla y varias enaguas, como se hacía antaño, porque soy una firme defensora de las tradiciones y estoy de acuerdo en que se reproduzca lo más fielmente posible la indumentaria valenciana».
 

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